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"El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que hasta finge que es dolor el dolor que de veras siente. Y los que leen lo que escribe en el dolor leído siente bien, no los dos que él tuvo mas sólo el que ellos no tienen. Y así en los rieles gira, entreteniendo la razón, ese tren de cuerda que se llama el corazón". (Fernando Pessoa)

sábado, 28 de abril de 2007

Poemas


Pequeña Nostalgia

La puerta de entrada permanecerá abierta
Como un absurdo simulacro
Gastándonos una broma de mal gusto

Inútil esperar que alguien pase
Cuando nadie pasará ya
Cuando nada pasará ya.

El árbol se habrá vuelto blanco nuevamente
Y guardará con dignidad su disgusto
Bajo el esplendor de sus raíces
Aferrándose hasta el fin
Al terruño que fue su patria

Y se preguntará cuando ya nadie pueda oírlo:
¿por qué me dejaron morir tan solo?

Un viejo incomprendido

Mañana estarán mejor las cosas
Hoy sólo fue un mal día
Excusen mi triste cobardía
Mi ausencia de pasión en el libro de reclamos.

No dudo que pertenezco a la raza de los muertos
Y ya sé que a los espectros nos está prohibido vagar en este mundo.

Puede que mañana regrese y mi nombre permanezca todavía oculto
Como manos vacías que asemejan viejos valles por donde ya nadie pasa.

Mi oscura tristeza yace derramada bajo tus pies inmaculados.

No se tomen la molestia de venir a buscarme
No vaya a ser que broten flores amarillas tras sus huellas compasivas.

En el Nombre de Dios!

Emana dulce el perfume pegajoso a sangre de los santos inocentes vertido en el asfalto ardiente por un sol ebrio de venganza y en el nombre de una fe que no conoce la palabra memoria, madre ni compasión.
En el nombre de Dios!
Hasta cuándo…!
Hasta Cuándo?

A la hora del té.

Imagino tus manos acariciando mi cabeza,
mientras dejo caer el periódico
de la tarde que nunca leeré.
A ti, entrando a la sala, con té y galletas.
Y nada más. A propósito dejas caer
tu melena castaña en una zona estratégica
entre el hombre y el cuello.
Me desnudas con la mirada y furtiva tu boca busca
mi boca. Siento el calor húmedo del primer beso.
Como una caravana urgente de niños alegremente te vas,
y prometes volver a visitarme, justo cuando la tetera hierve
y suena un pito horrible que me recuerda que son cerca de las cinco
y estás próxima a regresar.

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