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"El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que hasta finge que es dolor el dolor que de veras siente. Y los que leen lo que escribe en el dolor leído siente bien, no los dos que él tuvo mas sólo el que ellos no tienen. Y así en los rieles gira, entreteniendo la razón, ese tren de cuerda que se llama el corazón". (Fernando Pessoa)

lunes, 9 de abril de 2007

Cº Concepción, desde el Cementerio.

ODA A VALPARAÍSO
(Pablo Neruda)

VALPARAÍSO,
qué disparate eres,
qué loco,
puerto loco,
qué cabeza con cerros,
desgreñada,
no acabas de peinarte,
nunca tuviste tiempo de vestirte,
siempre te sorprendió la vida,
te despertó la muerte,
en camisa,
en largos calzoncillos
con flecos de colores,
desnudo con un nombre
tatuado en la barriga,
y con sombrero,
te agarró el terremoto,
corriste enloquecido,
te quebraste las uñas,
se movieron las aguas y las piedras,
las veredas,
el mar,
la noche,
tú dormías en tierra,
cansado de tus navegaciones,
y la tierra, furiosa,
levantó su oleaje
más tempestuoso que el vendaval marino,
el polvo te cubría los ojos,
las llamas quemaban tus zapatos,
las sólidas casas de los banqueros
trepidaban como heridas ballenas,
mientras arriba las casas de los pobres
saltaban al vacio como aves prisioneras
que probando las alas se desploman.
Pronto,Valparaíso,
marinero,
te olvidasde las lágrimas,
vuelvesa colgar tus moradas,
a pintar puertas verdes,
ventanas amarillas,
todo lo transformas en nave,
eres
la remendada proa de un pequeño,
valeroso navío.
La tempestad corona con espuma
tus cordeles que cantan
y la luz del océano hace temblar
camisas y banderasen
tu vacilación indestructible.
Estrellaoscuraeres de lejos,
en la altura de la costa resplandeces
y pronto entregas tu escondido fuego,
el vaivén de tus sordos callejones,
el desenfado de tu movimiento,
la claridad de tu marinería.
Aquí termino, es esta oda,
Valparaíso,
tan pequeña como
una camiseta desvalida,
colgando en tus ventanas harapientas
meciéndose en el viento del océano,
impregnándose de todos los dolores de tu suelo,
recibiendo el rocío de los mares,
el beso del ancho mar colérico que
con toda su fuerza golpeándose
en tu piedra no pudo derribarte,
porque en tu pecho austral
están tatuadas la lucha,
la esperanza, la solidaridad
y la alegría como anclas
que resisten las olas de la tierra.

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