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"El poeta es un fingidor. Finge tan completamente que hasta finge que es dolor el dolor que de veras siente. Y los que leen lo que escribe en el dolor leído siente bien, no los dos que él tuvo mas sólo el que ellos no tienen. Y así en los rieles gira, entreteniendo la razón, ese tren de cuerda que se llama el corazón". (Fernando Pessoa)

viernes, 24 de agosto de 2007

EL LENGUAJE POETICO

por Eduardo Anguita
Con evidente connotación filosófica, los lingüistas modernos asignan al habla una función principalmente comunicativa. Tanto en los libros especializados como en los más elementales empleados en la educación escolar se pesquisa con insistencia ese mecanismo, señalando en todo análisis de textos, al destinador, al destinatario y al mensaje. Nada podría objetarse al esquema, salvo que hay un tipo de lenguaje que reclama para sí un tratamiento mucho más sutil: la poesía.
Mientras los lingüistas clasifican los tres tipos de funciones del idioma: la emotiva, la conativa y la referencial, constituyendo la segúnda la paradigmática, a mí me parece que hay que sugerir otra: y que es la perteneciente a la poesía. Para los lingüistas, la función conativa define con mayor propiedad al habla: es aquélla en que un sujeto hablante (el destinador) se comunica con otro, que es el destinatario y su intención medular, aparte del contenido del mensaje es principalmente el comunicarse: establecer el vínculo por medio de las palabras. Como variedad -elemental, por cierto-de esta función conativa cita Jakobson a Malinowski, quien observa el hablar de tribus primitivas y el primer "hablar" del niño: que es exclusivamente un intento de "establecer la comunicación: verificar el circuito". Malinowski califica ese lenguaje como "de función fática" (nótese que no es "fáctica"), y también lo atribuye a los pájaros del tipo "parlanchin". La verdad es que todo grito o canto de pájaro, sea cual fuere su especie, generalmente es "fatico", y su intencionalidad, si bien es la de establecer la comunicación, también, alcanza a rener una significación distintiva; agresiva, encantatoria (a la hembra), etc... Pero por otra parte, existen cantos y gorjeos despojados de todo mensaje, y no involucran ninguna intención de comunicarse: por ejemplo, el canto del ruiseñor: canto que es mucho más variado y hermoso cuando se desenvuelve como juego, al margen de toda intencionalidad de naturaleza vital o biológica y de todo diálogo. Ese canto lúdico no ejecuta ninguna función fática, ni conativa. Es gratuito en cuanto a objetivos utilitarios y es extraordinariamente libre y creador.
La poesía, pues, es un lenguaje -no siempre en todas las obras ni en todos los autores- absolutamente carente de función conativa. Puede darse con función emotiva, o con función referencial, pero la función conativa no es evidente, por mucho que todo tipo de poesía se dirija a otros.
Ahora bien; aunque exenta de intencionalidad comunicativa, nace, eso sí, de la necesidad de un hombre (el poeta), de establecer esta clase de comunicación: entre una masa amorfa de sentimiento y de pensamiento preparlante, que embarga, inicialemnte al poeta, y su progresivo constituirse en palabras, y luego, en una entidad lingüística, totalmente autónoma: el poema. El vínculo al que se ve compelido a establecer el poeta es aquel que liga a su conciencia íntima con "la conciencia de su conciencia", para cuyo efecto las palabras en su selección y organización se convocan y conforman moldeadas por el primer espíritu, eso que tradicionalemnte es llamado inspiración.

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